Puerto Exterior: El Motor de un Nuevo Chile Logístico, Eficiente y Sustentable.

ZIYU se Incorpora a COLSA para Aportar a la Transformación Digital del Ecosistema Logístico-Portuario de San Antonio
19 junio, 2026
ZIYU se Incorpora a COLSA para Aportar a la Transformación Digital del Ecosistema Logístico-Portuario de San Antonio
19 junio, 2026

La gerenta general de COLSA, Pilar Larraín, reflexiona sobre los desafíos que plantea la aprobación ambiental de Puerto Exterior y cómo las empresas de la cadena logística deben prepararse para una nueva etapa marcada por la digitalización, la sostenibilidad, la coordinación operativa y mayores estándares de servicio.

La reciente aprobación de la Resolución de Calificación Ambiental del Puerto Exterior de San Antonio fija un marco claro para la expansión del principal nodo portuario del país. Para las empresas logísticas, este hito es relevante porque comienza a despejar una limitación que ha condicionado su operación durante años: trabajar en un sistema que funciona de manera permanente cerca de su límite, con impactos directos en costos, cumplimiento y calidad de servicio.

San Antonio moviliza actualmente en torno a 3 millones de TEU al año. El proyecto Puerto Exterior incorporará 6 millones de TEU adicionales, permitiendo proyectar un sistema cercano a 8 millones de TEU anuales. Para las empresas de transporte, operadores logísticos, agencias de aduana, ferroviarias, depósitos extraportuarios y prestadores de servicios, esta escala es más que una cifra abstracta, ya que define la posibilidad real de planificar inversiones, ordenar operaciones y crecer sin que la congestión sea parte estructural del modelo.

Capacidad y operación en un sistema exigido

Cuando un sistema portuario opera al límite, las ineficiencias se trasladan directamente a la operación diaria de las empresas. Ventanas estrechas, reprogramaciones, tiempos de espera y uso poco eficiente de flotas afectan costos y deterioran los niveles de servicio. La ampliación de capacidad en San Antonio reduce ese riesgo estructural y abre espacio para una operación más estable.

El diseño del Puerto Exterior incorpora elementos que, para las empresas logísticas, no son secundarios. La construcción de un molo de abrigo, una dársena protegida y obras de dragado permanente apuntan a reducir la exposición operativa a condiciones marítimas adversas. Para operadores que trabajan con contratos exigentes y ventanas ajustadas, menor variabilidad climática se traduce en menor riesgo operativo y mayor confiabilidad del sistema.

La posibilidad de atender simultáneamente hasta ocho naves de gran tamaño ordena los flujos marítimos y reduce la presión sobre la cadena terrestre. Para las empresas, esto significa mayor continuidad operativa, menor improvisación y mejores condiciones para cumplir con clientes cada vez más exigentes.corpora elementos que, para las empresas logísticas, no son secundarios. La construcción de un molo de abrigo, una dársena protegida y obras de dragado permanente apuntan a reducir la exposición operativa a condiciones marítimas adversas. Para operadores que trabajan con contratos exigentes y ventanas ajustadas, menor variabilidad climática se traduce en menor riesgo operativo y mayor confiabilidad del sistema.

El Desafío esra en Tierra

En el trabajo cotidiano de las empresas socias de COLSA, muchos de los desafíos asociados al Puerto Exterior se concentran en la cadena logística en tierra. Hoy, el transporte ferroviario representa cerca del 5% del movimiento de carga del sistema. La meta es elevar esa participación hasta un 40%, lo que equivale a movilizar alrededor de 2,4 millones de TEU anuales por tren.

Para las empresas logísticas, este cambio es relevante por razones muy concretas: mayor regularidad, reducción de costos unitarios y menor exposición a la congestión vial. El desarrollo del Terminal Intermodal Barrancas, cuya entrada en operación está prevista para el segundo semestre de 2026, permitirá aumentar su capacidad desde 50.000 a más de 250.000 TEU anuales.

Este escenario exige a las empresas revisar sus modelos operativos. No se trata solo de mover más carga, sino de hacerlo con mejores estándares de coordinación, puntualidad y trazabilidad. En este punto, la digitalización deja de ser una aspiración y pasa a ser una condición operativa.

El fortalecimiento del Sistema de Comunidad Portuaria (PCS) apunta precisamente a eso: información compartida, sincronización entre puerto, transporte terrestre, ferrocarril y servicios públicos, y reducción de reprocesos. Para las empresas socias, el PCS es una herramienta para mejorar niveles de servicio, reducir fricción y operar con mayor previsibilidad en un sistema que proyecta crecer de manera significativa.

A esto se suman las exigencias ambientales. El proyecto considera 22 medidas de mitigación y compensación ambiental, incluyendo la protección del sistema de lagunas Ojos de Mar y el desarrollo de espacios públicos en el borde costero. Para las empresas logísticas, operar en un entorno con aprobación ambiental robusta y mayor licencia social reduce incertidumbre regulatoria, facilita inversiones de largo plazo y responde a exigencias crecientes de clientes internacionales en materia de sostenibilidad y trazabilidad.

Empresas, Coordinación y Responsabilidad Operativa

El impacto del Puerto Exterior también se refleja en la escala del ecosistema logístico. En operación, el complejo portuario proyecta más de 5.200 trabajadores directos, y a largo plazo la red logística regional podría alcanzar cerca de 26.500 empleos totales hacia 2055. Para las empresas, estas cifras implican operación continua, mayor especialización y exigencias crecientes en gestión, tecnología y capital humano.

La Comunidad Logística de San Antonio agrupa a más de 60 empresas y organizaciones, que participan en más de 15 eslabones distintos de la cadena logística. Son estas empresas las que enfrentan día a día los desafíos de operar con márgenes ajustados, clientes exigentes y un sistema altamente interdependiente. El rol de COLSA es actuar como plataforma de coordinación y gestión, para que el aumento de capacidad portuaria se traduzca en valor agregado real para sus empresas socias.

La primera etapa operativa del Puerto Exterior se proyecta para 2036, con plena capacidad hacia 2046. Desde la perspectiva empresarial, ese plazo exige preparación desde ahora: inversión en tecnología, adopción de soluciones digitales, incorporación de energías más limpias, mejora de procesos y formación de personas. El objetivo es claro: que la mayor capacidad portuaria se refleje en mejores niveles de servicio, mayor eficiencia y una logística más competitiva, porque es ahí donde las empresas logísticas agregan valor y sostienen el comercio exterior del país.

Por Pilar Larraín |  Gerenta General, Comunidad Logística de San Antonio (COLSA)

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